Hoy en día muchas marcas se
visibilizan por medio de Facebook, lo que no quiere decir que estén
aprovechando al máximo las posibilidades que otorga esta plataforma. También
puede suceder que tengamos una estrategia que esté funcionando mínimamente
bien, lo que hace que no tengamos ganas de explorar una nueva dirección. Por
eso, hoy daremos algunos consejos para mejorar tu página de Facebook.
1. Establece metas reales
Fieras ténganlo claro “siempre
hay que ser realistas”, de la noche a la mañana no tendremos una cantidad
increíble de seguidores solamente porque creamos una fanpage. Sí hacemos una campaña
de publicidad o de Facebook Ads sin tener claro lo que buscamos, será un
malgasto de dinero.
La mejor forma de hacerlo en este
negocio es ponernos metas que también estén basadas en la realidad, pregúntate que
es lo buscas en esta etapa para la fanpage de tu marca, al menos en lo que se
refiere a cantidad de fans. Y el realismo también tiene que expandirse al
tiempo que llevamos dentro de la plataforma.
2. ¿A quién quieres llegar?
Ya sabes lo que quieres lograr,
genial, ahora piensa a quién le estamos hablando, de no saberlo tendremos un
problema grave en nuestra comunicación. Nuestra estrategia de comunicación no
puede estar basada en las necesidades de la marca a un 100 por ciento, también
tiene que tener un target específico al cual nos estaremos dirigiendo. Por
supuesto, seguramente habrá una cantidad de personas que no entran dentro de
ese target, pero eso no quiere decir que siempre tenemos que tener en la cabeza
a nuestro usuario ideal, aquel al que queremos identificar y con el que
queremos interactuar diariamente a través de la voz de la marca.
3. Se consecuente con el
contenido que brindas
Fiera el contenido es importantísimo
a la hora de mejorar tu página de Facebook. El contenido es lo que nos
diferencia de los demás, por lo tanto, deberá ser original, creativo, y marcar
una voz dentro de lo que estamos diciendo. Las personas saben que hay alguien
detrás de la voz de la marca, y esta es una oportunidad excelente de
“humanizar” a una empresa. Después de definir el tono que queremos usar,
nuestro contenido tiene que estar alineado con la estrategia de comunicación y,
por supuesto, con las necesidades que tengamos en ese momento.
4. Fluye en la versatilidad.
Todo fluye, una de las cosas que
más define a las Redes Sociales es la versatilidad. Nosotros cambiamos,
nuestros consumidores y usuarios cambian, y lo más importante de todo, la
plataforma cambia constantemente. Desde mínimos cambios hasta importantísimos
desarrollos de diseño, es importante estar siempre encima de cada mínimo cambio
para poder adaptarnos a la nueva situación en que vivimos, y tomarla como una
oportunidad otorgada por la versatilidad.
5. Entiende tus números
Tener una estrategia de
comunicación acompañada de contenidos interesantes es muy bueno, pero será en
vano si no podemos comprender cómo está funcionando esta estrategia. Si
queremos apostar a una página de Facebook tenemos que entender a nuestra
audiencia y tratar de dilucidar su comportamiento. La mejor forma de hacerlo es
entendiendo las estadísticas que tenemos disponibles de forma gratuita gracias
a Facebook Insights, en donde podemos averiguar, entre otras cosas, cuál es el
mejor horario para publicar, qué tipo de contenidos es mejor recibido, y mucho
más.
6. Mejora tu alcance
Si entendemos los números,
podemos finalmente llegar a un público mucho más amplio. El alcance de
Facebook, depende de qué tipo de publicaciones hacemos, cómo podemos lograr que
esas publicaciones se compartan de forma orgánica (es decir, sin comprar
impresiones), y cómo podemos variar el contenido para tener un lugar
preferencial en el Timeline de nuestros seguidores. Tenlo presente Fiera el contenido
variado es la voz! (imágenes, videos, actualizaciones de estado) estaremos en
una buena posición inicial para tener un buen alcance.
7. No te cierres en las Redes Sociales
Creo que, irónicamente, una buena
estrategia en Redes Sociales no debería estar cerrada en Redes Sociales sino
que debería estar encuadrada en una estrategia digital mucho más amplia, que
incluya otras plataformas y una forma en que la marca pueda vivir en la red, no
solamente en Facebook. Esto no quiere decir que, por ejemplo, deberíamos tener
la misma estrategia en Twitter, Facebook y Pinterest, sino que deberíamos
considerar otras alternativas a la hora de encontrarnos con las limitaciones de
Facebook.
8. Complementa tu equipo
Una fiera sabia sabe que conocer
sus límites, luego de mucho tiempo dedicándote al contenido de una página,
corres el riesgo de generar contenido monótono y aburrido. Esto no quiere decir
que seas malo en tu trabajo, sino que es una señal para tomar un respiro e
inyectar un poco de sangre nueva. Para evitar el problema, además, podemos
invitar a colaboradores (anónimos o reconocidos) para que administren una
fanpage que servirá para darle una vuelta de tuerca a la comunicación diaria.
9. Busca la diversidad
Un peligro enorme es la
monotonía, hablábamos en el apartado anterior y también en el de alcance lo
importante que no es repetirse. El contenido monótono es un problema porque si
siempre estamos hablando de lo mismo, no solamente seremos penalizados por el
algoritmo de la plataforma sino que además estaremos aburriendo a nuestros
seguidores que, recordemos, pueden dejar de serlo en cualquier momento. Sin
importar el énfasis que queremos darle a una determinada comunicación, es
importante que tengamos un contenido variado. La diversidad es la clave de una comunicación
fluida y saludable.
10. Establece canales apropiados
Finalmente, para poder mejorar tu
página de Facebook tienes que establecer cuáles serán los canales adecuados
para cada una de las cosas que quieres comunicar. Esto dependerá fuertemente de
la estrategia que quieras tener. Tu canal de ventas, tu canal de atención al
cliente, pueden estar insertados dentro de Facebook o estar en un lugar
completamente diferente, pero es importante que lo tengas planificado, y no ir
trabajando sobre la marcha. Nada está escrito en piedra y se puede cambiar,
pero es relevante tener la voluntad de planificar.







